domingo, 8 de octubre de 2017

¿Asisten nuestros alumnos y alumnas a demasiadas clases de apoyo fuera del horario escolar?

Fuente:  OpenClipartVectors en Pixabay

La orientadora Mónica Diz Besada participa en un artículo publicado hoy en La Voz de Galicia sobre el uso (¿abuso?) de las clases de apoyo, conocidas en Galicia como "pasantías". Te recomendamos leer el artículo completo de Sara Carreira en este enlace: "Pasantías, ¿las nuevas niñeras?". En él podemos ver también la opinión de docentes y familias. Añade aquí tu opinión mediante un comentario o a hacerlo a través de redes sociales (en Facebook, a través del grupo Orientadores en red, o en Twitter, en el tuit de la propia Mónica).


"Hablando desde una percepción subjetiva, empiezan más pequeños a tener clases de refuerzo. Cuando llegan al instituto muchos traen un historial de pasantías. Si un niño saca un seis en Matemáticas de tercero de primaria algunos padres están preocupados. Y un seis no es una mala nota, es hacer las cosas bien. El profesor está sometido a cumplir el libro, y no hay tiempo para asentar los conocimientos, para el aprendizaje experimental, que es más lento aunque más eficaz. Por eso se ha revitalizado el valor memorístico del alumno. " (Mónica Diz Besada, 8-10-2017)

5 comentarios:

  1. Lo que me encuentro yo a veces como orientadora es que cada vez más estudiantes son incapaces de centrarse solos y necesitan profes que les organicen. En el departamento de orientación tengo una lista de antiguos alumnos que dan esas clases, busco el perfil de mentor más que de especialista en mates o química, p.ej. Lo que necesitan es alguien que les guíe, cada vez les cuesta más pasar tiempo estudiando o haciendo ejercicios y en bachillerato se desbordan. ¿Hay exceso de clases particulares? Seguramente sí, aunque muchas personas, yo incluida, nos hemos ganado la vida dando este tipo de clases antes de ser profes u orientadores

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  2. Una madre me ha enviado este comentario que me parece interesante aportar:

    "Los niños ya empiezan con pasantías a los 4 meses dejados por sus padres a las 7'30 de la mañana en guarderías, y son recogidos por sus cuidadoras, las cuales los cuidan toda la tarde y sus padres aparecen en casa a las 20'00 con el niño dormido....Conciliación laboral, un gran problema y unos padres que no ven a sus hijos más que dormidos. Cuando crecen sólo saben llenar sus horas de ocio con actividades que ni les gustan, sólo miran horarios que cuadren con los de sus padres, pasantías, ...pasan más horas estudiando que jugando en un parque al aire libre. Muy triste"

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    1. Es un problema generalizado, Mónica. El comentario de la madre aporta una situación habitual: muchos niños y niñas tienen todo el tiempo ocupado y no siempre con actividades que disfruten.

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    2. Creo que esta madre menciona una de las causas, no la única, de la proliferación de las clases extraescolares en edades tempranas, y es la ausencia de conciliación laboral. Junto con los programas cargados de contenido conceptual, y junto con la sobrevaloración de la evaluación basada en meras calificaciones pues tenemos el abono perfecto para justificar que los niños pasen largas tardes prisioneros del sistema.

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  3. En el artículo de La Voz de Galicia se hace mención al conocido artículo "La tiranía de los quince temas" de Jesús Jarque. Os dejo el enlace porque es muy interesante:
    http://familiaycole.com/2012/11/15/la-tirania-de-los-quince-temas/

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